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La cultura general de los alemanes es rara…

21 Jul

O diferente…

Es mas, yo diría, según mis observaciones y las personas que conozco, que cuanto más al Este, más diferenciada está esta culturilla general. Pero bueno, quizás la guerra fría, el comunismo contra el capitalismo, etc, hayan influido bastante en ello.
El caso es que yo donde vivo, es en Baviera, que es una tierra occidental, no tan diferente (en principio) de donde yo vengo, o de Italia, Gran Bretaña o Francia. ¿No?

No es mi pretensión generalizar, pero una observa en el día a día, y es inevitable sacar ciertas conclusiones. Y es que, aunque ahora mismo no recuerdo todos los casos, me he topado con alguno que otro que todavía no me explico (ni termino de creer).

– La profesora alemana del año pasado del curso B1 no conocia “Candy Candy”. ¿Cómo es eso posible? Se excusaba en que ella de niña no veía la tele, que ella estudiaba. Pero una cosa es no ver la tele, otra, ¡vivir en UNA CUEVA!

– Mi familia política no conoce la existencia de la película de Disney “Fantasía”. Salió en una pregunta de Trivial y sólo yo la supe contestar. No hablo de haberla visto (creo que no la he visto entera). ¡ Pero conocerla! ¡ Es un clásico!

– No conocen “La princesa prometida”. ¿”The princess bride”? ¿”Die Brautprinzessin?” . No hay manera, ni por el título en inglés, ni en alemán, ni nada de nada…

– Por supuesto, no conocen “el jovencito Frankenstein”.

– Claro que no han oído hablar de Emir Kusturica.

Me está saliendo el post sobre cine, lo cual no era mi pretensión, pero ahora mismo, son las diferencias en cuanto a culturrilla general (ok, cinefilas en estos casos) que me vienen a la cabeza.

Ahora viene una no cinefila. Y LA MAS GRAVE DE TODAS, a mi juicio.

– ¿Que no hayan oído hablar de “Mujercitas”? Eso no puede ser. Tengo que preguntar a más alemanes al respecto, porque eso sí que no me cabe en la cabeza.

Con vuestro permiso explicaré las circunstancias en las que este desconocimiento me dejó boquiabierta:
La semana pasada, vinieron a visitarnos unos amigos… Estábamos hablando sobre nombres y la nena, que se llama Luisa (en este caso, no le puedo cambiar el nombre, o la historia carecería de sentido) comentaba que no conoce a personas más mayores que se llamen Luisa (como si su nombre no fuera un nombre clásico, o algo así). Yo le dije que en España es un nombre bastante corriente y que, además, había una famosa escritora llamada Louisa May Alcott. A lo que la madre de la criatura, se mostró muy interesada:
“Sí? ¿Y que ha escrito?
“Little Women” – Contesté yo.
Nada, ni le sonaba…
“Die kleine Frauen”? “Die kleine Damen”?
Nada, ni por esas…
Le expliqué que era la historia de 4 hermanas que se quedaban con su madre, al tener que partir el padre a la guerra… Que una se llamaba Jo, etc… Que le tenía que sonar la historia. Que había una película clásica con Katharine Hepburn y una más moderna con Winona Ryder. PUES NO.

Al padre tampoco le sonaba (profesor de instituto él), o es que estaba tan dormido que ni se enteraba…
La mujer se interesó instantáneamente por la historia (normal) y quiso saber si tenía yo el libro (¡Oh! ¡He aquí el descubrimiento de la pólvora!) , para que la nena (tocaya de la escritora) lo pudiera leer… Pero claro, lo tengo en castellano y no le vale.

¿Hay alguna niña (fuera de Alemania) que no conozca "Mujercitas"?

¿Hay alguna niña (fuera de Alemania) que no conozca “Mujercitas”?


Ustedes me perdonarán, pero a otros les sorprenderán otras cosas… A mi estas. Y seguramente habrá otras cosas que yo no sepa, que a otros resulte que clame al cielo. Pero este es mi Blog y mi forma de pensar.

En fin, ¿no es acaso equivalente, el no conocer la existencia de “Mujercitas”, a no conocer la existencia de Oliver Twist de Dickens?

Además, se piensan por aquí que “Caperucita Roja” es de los hermanos Grimm, cuando que yo sepa, es de Charles Perrault (otra cosa es que los Grimm posteriormente hicieran su propia versión).

Y mejor no preguntarles si conocen a Jane Eyre…

Mujercitas que me rodean/aban

5 May

Aquí me tenéis, un proyecto de Bridget Jones en flaca (y morena), algo desastrosa, catalano-españolamente internacional (lo más que una puede, siempre), torpe de nacimiento, rodeada de damas desde la tierna infancia, con los mejores ejemplos a admirar, imitar, aprender, honrar, o simplemente dejar que me hicieran sombra (“quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”, ¿no es cierto?). Por supuesto, con la influencia “macha ibérica”, para hacerme fuerte, valiente, matona dado el caso y nada llorica, pero no estoy aquí ahora para hablar de hombres.
Ciertamente estoy muy orgullosa y agradecida, por las personas de género femenino que han compartido los momentos de mi vida, pues me han sabido dar su cariño, de ellas he aprendido, con ellas lo he pasado bien, me he reído, las he admirado y por supuesto me he peleado (donde hay sentimientos y confianza, hay riñas).
Claro está que he conocido víboras, malas mujeres, traidoras y demás “zorras”, pero en este momento estoy hablando de las “mujercitas” que son importantes para mí.
Entre estas “primores” se encuentran mis tias: la más joven, por tia joven molona, con la que se puede contar para una confidencia, para ejercer de “hermana mayor” o incluso subírsele a las barbas dado el caso (no es mi culpa que aparente ser incluso más joven que yo, cosa que a veces le ha quitado credibilidad).
Quien me leía de niña y de la que aprendí a querer la lectura como si fuera mi descubrimiento, cuando lo fue suyo. Abridora de camino fuerte, salvaje, dura y arrolladora. Siempre en competencia.
La tia no tan joven, por joven eterna (siempre está igual, como conservada en formol), por dignidad, por señoría, por su cariño incondicional, porque siempre me ha reído las gracias, siempre me ha acogido y siempre me ha tratado como si fuera una hija. Sin ser yo su ahijada, siempre me apadrinó.
Las mujeres de mis tios, tias también (menos una, que es mala, pero de ella no quiero hablar). En especial “mi estrella del amanecer”. Muy madre, muy protectora de su manada, muy salerosa-coraje.
Mis primas son adorables. Las más guapas y simpáticas, además de listas y cariñosas (sobre todos las dos más pequeñas).
Teté sabe que es especial para mí desde que nació, claro que lo es para toda la familia. La que iba a ser “mi proyecto de mini-yo” es ya mejor que yo, y eso me llena de orgullo.
Mis amigas (incluídas las nuevas amigas), pues son unas “cracks”, que están por todos lados, aunque lejos, siempre cerca. Todas guapísimas también, artísticas y cultas las unas, otras con los pies muy en la tierra, para contrastar. Algunas ya son mamás, lo cuál las ha cambiado y es extraño, pero siguen siendo ellas, sólo que en versión “mamá”.
Mi madrina es otra mujer coraje, que lucha como sólo ella sabe, sobreponiéndose ante una adversidad tras otra. Alguien muy etéreo, filosófico, mágico, como si se tratara de un personaje de Isabel Allende.
Mi cuñada es otra chica espléndida, divina, guapísima (parece italiana en vez de alemana) y amiga mía desde el primer día. Mi suegra es buena. Es muy buena mujer, muy madraza, la mejor cocinera del mundo (a ella le doy por lo menos 4 estrellas Michelin) y pastelera que ni os cuento. Además, sabe que me encantan sus pasteles y tartas y actúa en consecuencia.
Mis abuelas, que ya no están, eran un caso a parte. Preferiría hablar de ellas por separado, porque entrarían en juego demasiados matices (algún día).

Y de entre todas estas “flores”, la mejor, MI MADRE. Querida y admirada por cada una de las que he nombrado más arriba, por mí, por supuesto, que soy su hija, y demás

No pensaríais que os iba a poner una foto de mi madre... Ante todo, salvaguardar la intimidad de los demás. Pero para que os podáis hacer una idea, mi madre se parece bastante a esta actriz.

No pensaríais que os iba a poner una foto de mi madre… Ante todo, salvaguardar la intimidad de los demás. Pero para que os podáis hacer una idea, mi madre se parece bastante a esta actriz.

personas de los alrededores. Porque se hace querer, porque es dulce, simpática, tierna, amable, guapa, divertida (sabe como hacer reir a alguien), artística (más que yo, aunque fui yo la que tuvo la oportunidad de estudiar Bellas Artes, ella habría resultado mejor pintora), elegante como la que más (encabezaría las listas esas que hacen de las más elegantes, si la conocieran públicamente, pero no es tan famosa como la Rania de Jordania), buena gente, preocupada por los que le rodean, la persona menos egoísta que conozco (siempre pensando en los demás, siempre anteponiendo a sus hijas por encima de todo), con sensibilidad siempre hacia quien ve que sufre, dispuesta a mimar, a reconfortar, a dar apoyo, a proteger.
Sufridora a la fuerza, porque la vida es muy dura y da los reveses más inmerecidos, pero con el coraje, la fuerza y sentido del humor necesarios para sopreponerse (por fortuna).
Buena madre, buena esposa, buena tia, buena prima, buena madrina, buena amiga…
Siempre he presumido de madre. Recuerdo las caras que se les quedaban a mis compañer@s del instituto cuando alguna vez me venía a buscar, toda elegante, radiante, estupenda. Me preguntaban con admiración: “¿esa es tu madre”? Y yo respondía con una sonrisa orgullosa: “-Sí” 🙂 .
Generalmente seguían comentarios de: “qué joven”, “qué guapa”, “qué elegante”.
Incluso me han llegado a hacer comentarios de: “jo, yo quiero una madre así”.
El mejor piropo que se me ocurre, es el que le dedicó mi encantadora prima, la más pequeña, cuando ésta debía de tener unos 6 o 7 años y mi madre se puso un vestido para ir a dar un paseo. Mi primita le dijo: “¡Hala, tita! ¡Estás ADIVINA!”.
Sí, mi madres es “A-DIVINA“.

Dicen que “madre no hay más que una”, y todos quieren a sus madres. A muchos les parecerá que su madre es la mejor, pero, sinceramente, y sin ánimo de ofender o de dar envidia:
MI – MA – DRE – ES – LA – MEJOR.

FELIZ DÍA DE LA MADRE. A todas, a las no tan mejores también. Pero sobre todo, a la mía.