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Mas tarjetas caseras

24 Ago

Esta vez nos ha dado (me ha dado), por hacer las tarjetas de invitacion para el bautizo del Gusiluz a mano. Con mucha paciencia y acuarela, uffff. Como no? Siguiendo con la tradicion, pues ya hicimos asi las de la boda. Aproveche que el Borja tenia vacaciones para poder darle yo al pincel. 
Como me aburro de hacer siempre lo mismo, hay diferentes modelos de invitaciones: Las de los leones, las de los patucos, las de la ropa tendida, las de la huella de su mano, etc…
Os dejo una pequenya muestra de las series (luego se recortaban, se pegaban en la cartulina, se colocaba dentro la invitacion escrita en papel cebolla, y a los patucos se le ponian los correspondientes cordones, claro!).

PatucosTarjetaIMG_0620

Otra de mis tarjetas de cumpleaños caseras

20 May

Este fin de semana celebramos el cumpleaños de la lindísima Nanzy (nombre ligeramente cambiado). La fiesta estuvo muy bien, en un Biergarten (esos huertos donde crecen las cervezas). El tiempo ayudó bastante (no llovió, luego empezó a refrescar, pero se llevaba bien).
Al principio la fiesta auguraba que no podía salir tan bien como Nanzy se había propuesto, pues en la otra orilla del río había una especie de concentración de raperos, y donde tenía que sonar musica bávara, sonaba lo mas florido de Harlem (que está muy bien, pero no encajaba en nuestra fiesta en esos momentos).
Al final, empezó a llegar la gente y no sé en qué momento dejó de sonar el rap, o simplemente dejó de importar.
Lo pasamos muy bien, nos reímos mucho, practicamos alemán y conocimos a algunas parejas que nos faltaban por conocer.
Por supuesto, como la ocasión lo merecía, me “curré” la tarjeta al máximo (dentro de que tengo la mano bastante perdida, pues pintar, pinto poco). Con todo mi cariño para la cumpleañera (también para los que intenté retratar de manera humorística), esperando crear risas y sonrisas (parece que lo conseguí). Os dejo aquí unas fotos de la tarjeta:

En la portada de la tarjeta salimos casi todas las personas de mi clase (los invitados a la fiesta, vamos).

En la portada de la tarjeta salimos casi todas las personas de mi clase (los invitados a la fiesta, vamos).

Al abrir la tarjeta aparecen la cumpleañera, su prometido y las firmas de todos nosotros a la derecha. :-)

Al abrir la tarjeta aparecen la cumpleañera, su prometido y las firmas de todos nosotros a la derecha. 🙂

Desde aquí, volver a felicitar a nuestra Nanzy (en realidad el cumpleaños aun no ha sido, será esta semana), nuestra preciosa “Tica”, a la que ya tengo mucho cariño y a la que deseo lo mejor de lo mejor.
Gracias por una buena fiesta y por ser tan sonriente, tan simpática, tan alegre, tan natural y tan de tu tierra (buena tierra).

– Anécdota:-

Una de mis compis de clase (la que suele sacar la mejor nota en los exámenes) me preguntó en un momento de la fiesta, aludiendo a la tarjeta:
– Sí, pero faltan los “otros”.
Y yo:
– ¿Qué otros?
– ¡Los otros!
En ese preciso momento se me pasó fugazmente por la cabeza que la muchacha tuviera amigos invisibles, o que a nuestro alemán común le faltara alguna conexión para que la pregunta me cuadrara, pues no pensaba yo en ningunos otros…
Hasta que caí en la cuenta, de otras tres personas que a veces vienen por clase, dos de ellos hologramas… Y jajaja, RISAS.
– ¡Ah! ¡Los otros! ¡Creía que tenías amigos invisibles!
– Jajajaja.
– No, a los otros no los dibujé.:-P

Yo pinto

24 Feb

Esto lo escribí una vez, y por ahi lo he encontrado. Parece pertenecer a otra vida, pero bueno, lo recupero, esperando recuperar también las ganas de pintar, dibujar, volver a coger la mano que tan perdida tengo…Es serio, advierto…En realidad no es un texto, es un cuadro…

YO PINTO

Coloco un nuevo lienzo en mi caballete.
Lo miro mientras se halla esperándome, blanco, puro y fértil. El virginal lienzo, pedazo de tela imprimada, tensada y clavada mediante unas vulgares grapas a un antes vacío bastidor de madera.
Lo asalto con una mezcla de incertidumbre, ansias por corromper su inmaculada presencia, así como un cierto miedo ante lo desconocido, cual antiguo colonizador en tierras por descubrir.
Dejo que mi mente guíe a mi mano y ésta al grafito, mientras bosquejo el inicio de lo que será una larga fecundación.
Me recreo en la línea y el dibujo tranquilamente, como si dispusiera de todo el tiempo del mundo. Me alejo, lo estudio, percibo fallos en la proporción. Borro, paso el paño, y vuelvo con mayor determinación.
Unos simples y apenas perceptibles garabatos comienzan a cuestionar por primera vez el blanco de la superficie, pidiendo a gritos: – ¡¡Mancha!!
Abro el maletín, como si de un magnífico cofre del tesoro se tratara. Está lleno de tubos de colores, pinceles de casi todos los tamaños. Es curioso el hecho de que todavía posea esa capacidad de sorprenderme, cual niño pequeño, ante la amplia gama de utensilios envueltos en llamativos diseños que te permiten desarrollar la creatividad y “pringarte” a gusto.
Ya como adulto, pienso: – ¿no es maravilloso que las marcas de material artístico se denominen “Van Gogh”, “Rembrandt” o “Windsor and Newton”? (me pregunto quién sería éste último).
Cojo la paleta señalada con miles de huellas, que son las marcas de tantos cuadros a sus espaldas…
Entonces comienzo a distribuir los óleos en ella, desde el blanco de cinc hasta el azul de cobalto. Una gama de ocho colores que considero esenciales, entre los que nunca estará el negro, pues es sabido que todo pintor medianamente aceptable ha de ser capaz de obtenerlo a partir de los tres primarios.
Mmmm, ya me viene el olor de la trementina recién vertida en el bote de cristal (en realidad, los pobres utilizamos aguarrás, que viene a ser lo mismo, pero las palabras “esencia de trementina” quedan infinitamente mejor).
Creo que ése es el momento en que tengo menos miedo. Hundo el previamente mojado en trementina pincel, entre los churretes de pintura, noto cómo se impregna, y: “zas”, mi mano roza el pincel contra la tela, con movimientos rápidos.
Me suelto y comienzo a realizar manchas generales, sé que siempre estaré a tiempo de añadir o quitar pintura (el acto de pintar no es tan diferente al de modelar la arcilla).
Voy viendo resultados, lo que me anima a continuar.

Ese marrón ha de ser más rojizo, ahí hay una sombra arrojada que contiene parte del color complementario del objeto en sí. Si añado carmín a ese azul lo oscurezco, con lo que el bla

Óleo sobre lienzo

Óleo sobre lienzo

. Ese naranja destaca poco en contraposición al rojo bermellón que lo limita, creo que le añadiré algo de azul.
Durante toda esta vorágine, me doy cuenta de que han transcurrido varias sesiones y el cuadro ya ha tomado forma. A esas alturas siento cómo me he fundido con la obra, me he implicado de tal manera, que miro y encuentro pintura en el lienzo y en mis manos, en mi pelo y mi mono. Descubro frente al espejo, que mi cara está manchada de verde. Me encanta esa sensación. Soy una persona que necesita percibir el material, vivir plenamente lo que está haciendo. No sería capaz de pintar con guantes de látex en mis manos, no soportaría tanta esterilidad.
A esas alturas, llega el momento crítico, hay algo que no me convence, he de estudiar bien de qué se trata.
La obra iba por buen camino, pero le falta ese punto, ese toque que la hará parecer terminada o no.
Me encuentro en la encrucijada que existe entre dar el “toque maestro”, o tirar por la borda horas y horas de trabajo, por un mal gesto.
Odio ese momento, me gustaría dejar los cuadros así, sin terminar. Además, ¿quién decide cuándo una obra está terminada y cuándo no?, es algo tan relativo…
Me dan ganas de tirar la toalla, y puede transcurrir un día, dos, o incluso más, sin que sea capaz de tocar de nuevo el cuadro.
El óleo se va endureciendo en la paleta, hasta que llega un momento, en que me armo de nuevo de valor, me arriesgo, y meto el pincel con ímpetu.
Quedaba más trabajo del que pensaba, todavía hay que añadir saturación en algunas zonas, luminosidad, volumen en otras.
Cuando me quiero dar cuenta: “Voilá”.
Sonrío…
Ahora sí está terminado.

Stuffen 04.

Otra de mis tarjetas…

19 Nov

La semana pasada hice otra de mis tarjetas de felicitación personalizadas. Esta vez era para una boda.
La verdad es que apenas tenía tiempo y la tuve que hacer contrarreloj, pero casi me gusta mas el resultado que el de la anterior (esta vez me las ingenié para tener fotos de todas, sobre las que poder trabajar.)

Normalmente no hago tantas tarjetas de felicitación seguidas, ha sido una coincidencia. A ver si dibujo otro tipo de cosas y sigo cogiendo la mano (que tan perdida tengo).

Mi playa

13 Nov

Este es uno de mis cuadros mas valiosos. Lo hice ya hace unos añitos (ya había terminado la carrera, así que me alegra poder decir que no se trata de un trabajo de clase). Es un cuadro bastante pequeño, pero muy trabajado, al que tengo mucho cariño. Este es uno de mis rincones, es mi playa, un lugar al que he acudido a pensar, a relajarme, a leer, a escuchar las olas del mar…

Mi playa


Técnica: Óleo sobre lienzo

Ahora viene la anécdota:
Al día siguiente de llegar a este pueblo de Baviera (ya para instalarme), dimos una vuelta por el pueblo y aprovechamos para ver una exposición, de unos pintores locales (padre e hijo), que me gustó mucho (de esas exposiciones que te dan ganas de pintar, aunque luego llegues a casa y se te quiten).
El pintor se llama Fritz Heimbüchler, el padre era Friedrich Heimbüchler.
El caso es que al llegar a casa, vinieron a visitarnos mi cuñada y novio, y estando los jóvenes juntos, llamaron a la puerta. Abrimos mi cuñada y yo, nos encontramos a una simpática chica que nos hablaba en inglés; ¿deferencia hacia mi?, ¡no! Se trataba de una chica del este, que se dedicaba a ir de puerta en puerta, enseñando unos cuadros de unos pintores a los que su asociación representaba. A mi me pareció interesante, así que nos miramos, mi cuñi y yo, yo yo dije: “por mi vale”, así que ella dijo: “adelante”.
Nada mas entrar y antes de que abriera su abultada carpeta, el Borja le comentó que yo había estudiado Bellas Artes. La chica tuvo ahí su oportunidad de retirarse a tiempo, pero no lo hizo, luego yo esperaba que sacara algo interesante de esa carpeta…
Pero no.
Solamente salían “cuadros” (si se pueden llamar así) malos, poco trabajados, con colores estridentes, poca armonía y peor proporcionados.
La chica (supersimpatica y profesional) nos iba preguntando nuestra opinión, mientras colocaba cada lámina para que le diera la luz, a ver si así se conseguía que las imágenes lucieran mejor (caso imposible). Cada vez que se dirigía a mi yo no sabía donde meterme (¿no le había dicho que había estudiado Bellas Artes? ¿Que se esperaba que dijera). EL caso es que soy muy sincera, y no iba a mentirle (además, si me hubiesen gustado los cuadros, entonces habríamos tenido que demostrarlo ¿comprando uno? Ja!). Le explicamos que habíamos estado en una exposición ese día, que nos había gustado mucho, le enseñamos el catálogo (y nada, no lo pillaba). Al final le tuve que decir que los cuadros no estaban muy trabajados, pero que ella lo hacía muy bien.
Y finalmente, le subí uno de mis cuadros (no sé si hice bien). Le subí este de mi playa y la chica dijo: “esto esta muy bien”. Dije, bueno, le dediqué mucho trabajo.
Así y todo, nos preguntó si no queríamos comprar nada, a lo que respondimos que no, pero que muchísimas gracias (¡cada lámina costaba de 100 euros para arriba!). Así que se fue por donde había vendido (bueno, dijo que en realidad había tenido un día bastante bueno y había vendido bastante, así que me alegré por ella).
El caso es que aunque la mejor manera de vender arte, no es de puerta en puerta, si tuviera que hacerlo, también lo haría. Es valiente por su parte… Aunque personalmente, me gustaría vender cuadros mas trabajados (fueran mios o de otros).

Tarjetas de cumpleaños caseras…

12 Nov

Casi siempre que hay un cumpleaños de alguien a quien tenga cariño, intento hacer yo la tarjeta (a no ser que no tenga tiempo), pues me dan mucha rabia las tarjetas estandarizadas de las tiendas, todas iguales, frías, impersonales.
Ayer fue el cumpleaños de mi cuñado (vamos, el novio de mi querida cuñada), pues como tenia tiempo y ganas, me dio por hacerle la tarjeta y quedo así:

De izquierda a derecha, serian: mi cuñada, mi suegro, mi suegra, mi Borja y yo, brindando todos por el cumpleañero.

Cuando abrías la tarjeta, aparecia lo siguiente:

Una caricatura de cumpleañero, practicando su deporte favorit, el Kitesurfing.

Una caricatura de cumpleañero, practicando su deporte favorit, el Kitesurfing.

El tipo de letra lo cogí prestado del blog de “Lili y el mundo“, con su permiso (es mona, y no requiere tanta precision, al ser letras como salteadas).