Galicia

27 Jul

Yo nunca antes había estado en Galicia y llegar a ella caminado, fue simplemente mágico.

A veces reservas las cosas mejores para el final, para degustarlas mejor. A mi me supo a gloria entrar en tierras gallegas gratificantemente cansada. Mi corazón experimento una gran emoción.

Mi camino de Santiago partió de Burgos (a caminar caminar, comenzamos un poquito más alante). Unos 450 kilómetros nos dispusimos a hacer en las dos semanas que teníamos para ello (el Borja no pudo conseguir más vacaciones seguidas).
Siempre me alegraré de haber hecho el máximo de kilómetros seguidos en nuestro camino, pues cuanto más tiempo estás en el Camino, más lo vives, más lo sientes, más formas parte de él (a mi, ir de Sarria a Santiago lo siento, pero no me vale).
Y nosotros somos a veces un poco extremos (más el Borja que yo, pero cuando yo saco la garra…). Así que hubo días que hicimos veintipico kilómetros (lo normal), otros, treinta y alguno 40 (si no, no llegábamos a tiempo y la vuelta era en avión).
Cuando empezamos el camino, queríamos caminar rápido, yo estaba un poco obsesionada con lo de no encontrar plaza en los albergues, así que incluso adelantábamos… Nos dejamos contagiar un poco del espíritu “Pekin express”, cosa mala.
Entonces vinieron los tirones en las piernas y decidimos aflojar (en realidad no hacía ninguna falta lo de obsesionarse). Una de las veces en las que estábamos con este afán de llegar los primeros, el Borja me comentó:
– Mira que somos competitivos…
– Si, yo más que tú.
– Jajaja, nos reímos los dos (hasta en este comentario se refleja el afán competitivo).

En lo que va de camino pasas por una gran diversidad de paisajes… Primero, las llanuras de Castilla, que parece que no acaban nunca. Llega un momento en que se hacen aburridas, aunque camines en llano, cansa mucho. El paisaje es bastante árido (en la época del año en que por allí pasamos), con trigales. En algunos tramos algún viñedo, en otros, zarzamoras.

Conocimos gente que llevaban caminando desde Saint Jean de Pied de Port y nos contaban como habían ido viviendo ellos los cambios de paisajes… Este de Castilla se les empezaba a hacer repetitivo.
Entre la gente variopinta e interesante que llegamos a conocer, se encontraban una Suiza muy valiente, que llevaba caminando desde Suiza (llevaba unos 3 meses en el camino). Cargaba un mochilon enorme, que incluía una tienda de campaña… A esta chica la acompañaba un muchacho valenciano, que se parecía mucho a Jesucristo, aunque lo más curioso de este chico, no era su semejanza con Jesucristo, sino que no hablaba (ni pío decía) y que hacía el camino descalzo.

Luego había dos chicos vascos (muy jóvenes) encantadores, que habían aprovechado la situación de quedarse en paro, para hacer el camino sin prisas, les llevara el tiempo que les llevara.

Cuando se empieza a llegar a la zona de León, es cuando el paisaje comienza a variar de verdad. Por un lado, vienen las bonitas ciudades de León, Astorga, Ponferrada (en cada lugar íbamos probando las comidas o dulces típicos). Seguidas de los viñedos de Vilafranca del Bierzo (aquello es precioso, una se imagina que la Toscana debe de ser algo parecido) y muchos puentes.
En Vilafranca del Bierzo fue donde escuchamos las mágicas palabras “piscina fluvial” y allí que estuvimos disfrutando de una tarde en el río, con el grupito que nos habíamos hecho.
También fue en este pueblo, justo delante de la Puerta del perdón, donde nuestro “amigo” “Jesucristo” recuperó el habla. Y mejor habría seguido callado, pues no decía nada bonito (estaba enfadado porque los del Albergue les habían negado utilizar las duchas, si no iban a pagar por alojarse, o algo así).
En Vilafranca ya te sabes casi a las puertas de Galicia… De camino, degustamos quizás la mejor empanada que hayamos comido nunca, en una panadería que estaba en los bajos de una casita, en medio del campo. Y según nos seguíamos acercando, ¿cómo no? Incendios de fondo (casi cada verano hay algún incendio, ¿no?), creo que no era nada especialmente grave y estaba controlado.
Poco antes de llegar a O´Cebreiro, ya nos inundaban las gaitas. Esta etapa es especialmente dura, que son muchos kilómetros seguidos y gran parte es cuesta arriba. Las gaitas ayudaban. http://youtu.be/-PVwf6nssoQ
Cuando crees que ya no puedes más, entonces ves el cartel que anuncia que ya has entrado en GALICIA. Este quizás fue el momento más emotivo para mi de todo el Camino. Me emocioné verdaderamente.
Ya entrados en Galicia, los paisajes son de bosques misteriosos, en los que te puede salir un Duende, un trasgo o una Meiga en cualquier momento.paisaje gallego
Nosotros teníamos la broma de poner voz de duende y decir:
Hola, soy el duende del bosque… Dame todo tu dinero!!
Otra cosa que nos llamó la atención de Galicia, es que los albergues públicos estaban muy bien, con buenas instalaciones y muy muy económicos.
En fin, que cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos en Santiago, un poco extrañados por haber llegado al final, pues nuestros pies ya no querían parar de caminar y era raro decirles que parasen, que ya estaba.

******Mas cosillas del Camino:

– La gente te anima. Las palabras claves son: “BUEN CAMINO“. Son unas palabras que se dicen unos peregrinos a otros, que te dice la gente de la calle cuando pasas. Preciosas palabras que te llenan de vitalidad.

– Hay gente que pone puestos fuera de su casa, con frutas, agua, etc… Que ofrecen gratuitamente a los caminantes cuando pasan. Un detallazo.

– Mil y una veces me vino a la mente el poema de Machado de “Caminante no hay camino, se hace camino al andar…”

– El Borja se había conseguido un sombrero de paja en Sahagún, que le daba un toque muy de Cowboy. Uno de nuestos companyeros de viaje, un aragones muy divertido, se lo decía constantemente. En una de estas, pasamos por delante del jardín de un paisano, que se encontraba a las puertas de su casa. Este colega nuestro le dijo:
“Oiga jefe, ha visto el caballo del muchacho? Es que lo hemos perdido.”
“Pues no, pero si lo veo lo ato aquí a la verja! Para que no se escape!”
“Eso eso, átelo usted a la verja, para que podamos venir a recogerlo.”

– En Foncebadón nos recomendaron un Restaurante medieval, “La Taberna de Gaia” espectacular. Donde te ponen la carne en un plato de pan (el plato es el pan, el pan es el plato). Qué cosa más buena.

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Dedicado a Galicia. Mis ánimos y mejores deseos en estos momentos duros.

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4 comentarios to “Galicia”

  1. pilarvv 28 de julio de 2013 a 12:44 #

    No hay mejor modo de acompañar el dolor que celebrar la vida.

    Un beso

    • stuffensincliff 29 de julio de 2013 a 11:40 #

      Que bonito, Pilar…Pero si, la vida es importante y hay que celebrarla, aunque nos duela la muerte…

  2. lolaflor 15 de agosto de 2013 a 18:05 #

    Ah viniste a Galicia? Yo soy de aqui ^^ Me alegra que te haya gustado tanto, es gratificante oir cuando alguien viene y le gusta lo que ve. Sentirás “morriña” algún día de estos jajajaja
    Yo también hice el camino, y coincido contigo en todo lo que has dicho, es simplemente una experiencia de lo más gratificante 🙂

    • stuffensincliff 16 de agosto de 2013 a 08:23 #

      Hola Lolaflor. Si, fui a Galicia, hara unos 4 anyos, en el vehiculo de San Fernando (ratito a pie, ratito andando…). Si que me gusto lo que vi (y escuche, y comi), por supuesto, aunque claro, tambien me quedaron muchas cosas por ver. Ya, para otra ocasion… 🙂
      Saludos

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