La suerte (y privilegio) de pertenecer a un buen equipo – SEGUNDA PARTE

9 Jul

Como comentaba en el anterior post, yo estaba en un pequeño, pero buenísimo club de barcelona. Tan bueno era el maestro y tan buenos los niños de este club y sus logros con la espada, que cuando no llevaba yo ni un año apuntada, un club mas grande (mucho más) de Barcelona “nos absorbió”.
Inevitablemente tuve que cambiarme de club.
El nuevo club tenía cosas muy buenas también, como 26 pistas (una maravilla de instalaciones, vamos), muchos maestros (todos buenos), se enseñan las 3 armas (la política es que para adultos mejor espada) y hay multitud de socios (gente verdaderamente interesante) de muy diversas nacionalidadea y más diversas formas de tirar, con lo que siempre hay alguien diferente para practicar y poder no solo mejorar tu esgrima, sino estar preparado para todo tipo de tácticas y maneras.
En este nuevo club se podían diferenciar dos grupos: “los de alta competición” y “los de alta juerga“. Siendo adulto, rápidamente te acogen en el de “alta juerga”, en el que se combina la esgrima (ojo, que haya juerga no quiere decir que no haya buena esgrima, pues hay tiradores muy muy buenos), con cervezas, con competiciones de diversión, liguillas, todo tipo de cachondeos varios (incluída alguna celebración de boda).
Entonces empezaron a venir las competiciones, serias y no tan serias. Las ligas catalanas, la Catalonia league (liguilla muy divertida no oficial por equipos), alguna competición de Ranking nacional (en total fui a dos)… Me fui dando cuenta de que mi cuerpecito (alto pero delgado) no aguanta bien tanta mezcla de adrenalina + nervios + emoción.

Esta soy yo en una competicion de las de pasarselo bien (espada + Barbacoa)

Esta soy yo en una competicion de las de pasarselo bien (espada + Barbacoa)


Es duro, porque en parte me gustan las competiciones, soy bastante competitiva y quiero superarme en varios aspectos, que tienen mucho que ver con la competición. Pero por otra parte, lo llegué a pasar francamente mal. Sentir que se te revuelve el estómago, enfadarte contigo misma (y con los demás), bloquearte totalmente porque animan al contrario o porque el entrenador contrario no para de chillar dando instrucciones a su tiradora, saber que tiras mucho mejor de lo que estas haciendo y no ser capaz de hacer nada para mejorarlo, rabia porque te gane alguien a quien consideras que deberías de haber ganado tu (a veces no ayuda el entrenador propio, o ajeno con sus comentarios). Llegó un momento en que esta tensión se hizo tan fuerte, incluso negativa, que tuve que dejar la esgrima durante más de un año (en parte también fue por preparar la boda, pero vamos, fue una suma de varias cosas).

Cuando volví a practicar esgrima, volví tranquilita, calmada, con intención de entrenar un poco (no hacia falta ir tantos días a la semana, con dos tenia bastante), aprender algo de florete, en defintitiva, simplemente pasármelo bien mientras practico algo de deporte (el mejor deporte “ever”).
¿Qué ocurre pues en las competiciones de esgrima que no ocurra en un partido de Baloncesto o de Balonmano? A mi entender, la esgrima es un deporte individual, muy mental, que requiere tener la cabeza muy fría, paciencia, don del oportunismo, estrategia, máxima concentración, pensar las cosas en milésimas de segundo (o no pensarlas, simplemente tenerlas automatizadas), etc… A parte de un poco de forma física. Estas son cualidades que a estas alturas me escasean (unas más que otras) y es difícil desarrollar de mayor (se puede, por algo seguía yo compitiendo, porque creía que podría mejorar todo eso).
Por no hablar de que las competiciones de esgrima son siempre una especie de TORTURA. La mayoría de las veces tienes que estar a una hora concreta, sabiendo que no comienzan hasta media hora después (casi siempre te hacen madrugar). Muchas veces comienzan mas tarde de lo previsto (has calentado hace más de media hora y te vuelves a enfriar). Cuando empiezan al fin las poules, todo es muy intenso (todos contra todos), para luego, otra vez parar, pues tienes que esperar a los resultados. Has de estar alerta de por si te llaman. Hay que estar alerta para ver los siguientes cruces. Entonces te llaman (la megafonía normalmente se escucha fatal y no sabes si te han llamado o no).
Vienen las directas, cuyos asaltos son hasta 15 tocados (a mí se me hace eterno). Y si ganas la directa, otra vez a esperar, a enfriarte, a que te llamen, y así hasta el final, hasta que pierdas, o hasta que solo queden dos (en un momento u otro yo me rindo y solo quiero que todo acabe ya).
Es una autentica agoníaaaa!
Creo que si has practicado esgrima desde niño, estás mucho más familiarizado con este tipo de sensaciones y es más fácil de llevar.
Sin embargo, en el fondo me sigue gustando un poco, y aunque siempre diga: “es la última competición a la que voy”, al final nunca se cumple y siempre hay alguna razón para ir a alguna (porque se celebra en tu ciudad, porque van tus amistades, porque promete ser para pasárselo bien…).

—CONTINUARÁ— Hablaré de la última y reciente competición, a la que fui el pasado fin de semana.

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Una respuesta to “La suerte (y privilegio) de pertenecer a un buen equipo – SEGUNDA PARTE”

  1. golf gps accuracy 26 de julio de 2013 a 01:28 #

    I couldn’t resist commenting. Perfectly written!

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