Archivo | marzo, 2013

Preguntas que una se hace…

21 Mar

Iré muy directa:
¿Por qué nos gusta el queso Roquefort, sin embargo, a nada que le sale un poquito de Moho al pan de Molde o a un tomate en seguida lo tiramos?queso roquefort
¿En el queso es bueno el moho y en el resto de las cosas no?
Personalmente siempre compro el queso roquefort que menos moho tiene (casi blanco, con algún puntito verde, pero poco)… Y en cuanto le empieza a salir mas moho al moho, quito esa parte o al final lo acabo tirando.
Porque si, yo como queso Roquefort, pero, en realidad, es un poco asqueroso, ¿no?
Si alguien tiene mas datos sobre el queso Roquefort, si es saludable, si por el contrario es veneno, ruego aquí aclare.
Gracias. 🙂

Los gordos del Rugby

18 Mar

Antes de nada me gustaría aclarar que utilizo aquí la palabra “gordos” sin ánimo alguno de ofensa, más bien es en sentido cariñoso, incluso ruego se entienda como halago, como una manera de decir “bien grandote” y “bien fuertote”, pues esos señores del Rugby es lo que buscan ser, al fin y al cabo…

Cuando veía la serie Misfits* pensaba que sí claro, que cómo iba a ser que en el mismo centro social donde se desarrolla la trama ocurriera todo, lo mismo se reunen los alchólicos anónimos, que hacen conferencias sobre psicología, clases de manualidades, o se desarrolla la competición nacional de atletismo. Pero ahora, desde que vivo en esta zona de Baviera, veo que esto es posible y mucho más.
Por ejemplo, en lo que llaman VHS (volkshochschule, que vendría a ser como una universidad popular), lo mismo dan clases de idiomas, que de papiroflexia, conferencias sobre psicología, clases de gimnasia artrósica para ancianos, clases de cocina, o de tocar la pandereta.
Luego está el Polideportivo donde hacemos esgrima, que está superaprovechado (aquí el prefijo -poli adquiere toda su magnitud), debe de ser por eso que practicar un deporte en Baviera es algo tan barato (no como el transporte público o la fruta).
Así que, mientras nosotros hacemos esgrima, al lado están jugando al Ping Pong, o al Badmington, más allá al Voleyball; te cruzas con las niñitas de la gimnasia rítmica, las animadoras (una vez nos unimos a elas), o los gordos del Rugby. Y ninguno de estos parece tener un horario definido, porque nunca sabes con cuáles de todos estos grupos de gente te vas a cruzar (a veces con todos).
Cuando están los gordos del Rugby se oye siempre una música de lo más potente (y americana) en los vestuarios (para motivarles, claro)

Uno de ellos se parece mucho a este... Al principio me pensaba que eran levantadores de camiones, pero no, son jugadores de Rugby

Uno de ellos se parece mucho a este… Al principio me pensaba que eran levantadores de camiones, pero no, son jugadores de Rugby

. Luego, cuando después del deporte subimos al Pub (es lo típico y nuestro Polideportivo tiene su propio Pub) a tomarnos algo, siempre están los gordos del Rugby ocupándolo todo, en una mesa enorme, comiendo enormes platos de Spaetzle con salchichas y megajarras de cerveza (esos cuerpos hay que alimentarlos), mientras hablan medio en alemán, medio en inglés americano, medio en gruñidos varoniles (que son muy machos).
Y yo no puedo evitar mirarlos mientras me los intento imaginar corriendo (es que no puedo).
Un día de estos se van a dar cuenta de que les observo y se van a sortear “ostias”.
En fin, que si queréis ver a hombres grandes, fuertes (de los que te podrían aplastar cual camión) americanizados, engullendo con los colegas en su más auténtico hábitat, sólo tenéis que pasaros un viernes cualquiera por nuestro polideportivo (no, los flaquitos a la par que fuertes y guerreros, pero de elegancia innata no, esos somos los de esgrima 🙂 )

*Misfits: es una serie británica,que va sobre un grupo de chavales jóvenes de una zona periférica del Reino Unido, que han cometido alguna falta con la sociedad, por lo que son condenados a trabajar en un programa de servicios a la comunicad. Al principio de la serie, se desata una extraña tormenta que les otorga los más absurdos poderes)

Como los chistes de Jaimito

13 Mar

Según avanzan mis clases de alemán, cada vez se parecen más a los chistes de Jamito. Como ese de:
-A ver, Maripili, dí una frase de que contenga la palabra “seto”.
– El otro día estaba cazando con mi padre en el bosque y le entraron ganas de hacer pipi, así que se escondió detrás de un “seto”.
– Muy bien, Mari Pili… Ahora tú, Jaimito:
– El pasado Sábado paseando por el retiro, un señor me llamó a parte para que me acercara y me enseñó una bolsa con unos polvos blancos, yo dije: “¿pero qué “seto”?” jaimito

Hoy nuestra “Lehrerin” (profesora) nos ha preguntado sobre cosas que hacen los chicos. Nos debemos de haber puesto nerviosas o algo (miedo escénico), a parte de la dificultad de decirlas en alemán, así que hemos dicho poca cosa (¡con las que haaaaay!). Y encima muchas de las cosas que decían, en mi caso ¡soy yo la que las hago! (“decir ya lo haré mañana…”, “¡no encuentro esto o lo otro!, “¿dónde está mi…?”).
En fin, ante tal escasez de inspiración, la profesora les ha preguntado a nuestros dos chicos (dos). Antes de que se adelantaran yo he dicho “¡IR DE COMPRAS!”. 🙂
Bueno, pues nuestro compañero de Turquía, con toda su “pasión turca” ha dicho que “no trabajar”.
Tal como lo leen.
La profesora ha contestado rápidamente con un: “Quizás eso será en Turquía, ¿no?”
La profesora se ha quedado como con muy mal cuerpo después de eso. Y el resto, hemos descubierto que tenemos a un “Torrente turco” entre nosotr@s. 🙂

Mi mesita de noche imaginaria

10 Mar

Hace ya más de un mes que nos mudamos a este nuestro nuevo palacio (65 m2 si llega), sí, el que tiene una cocina grandiosa, vamos, el sueño de toda mamá-repostera-alemana (sin ventanas), así que, con nuestros “kinder sorpresa” (=webos), vamos haciendo poco a poco y nos faltan algunas cosillas.
Eso sí, ya hemos inaugurado una nueva zona “Chill out” en el supersalón. Aunque sin pantalla plana de televisor para ver, a veces la emoción de abrir la “zona Chill out” se evapora, con el anuncio de siempre de mi querido Gladiador, de “me voy a dormir”…ZZZzzzzzz. ¡Siempre igual!
Al menos ayer compramos una cortina (mide un tercio del ancho de las puertas que dan a la terraza), ahora sólo tenemos que comprar unas 4 más, para tapar la puerta de la terraza del salón y la de la habitación. ¡Bien!
Una de las cosas que más echo de menos es una mesita de noche, ¡pero bueno, oigan! ¡Que yo tengo mucha imaginación! (de sobra) ¡y me he hecho una imaginaria!

Mi mesita de noche imaginaria se parece mucho a esta... :-)

Mi mesita de noche imaginaria se parece mucho a esta… 🙂


Así que cuando me voy a dormir, guardo mi imaginario diario, en el imaginario cajón de la imaginaria mesita de noche y digo buenas noches a mi amigo imaginario, ese que tengo desde la tierna infancia. Lo malo es cuando quiero dejar mi no imaginario movil (=despertador) y mis no imaginarias gafas, o mi no imaginario ebook. Entonces hago dos movimientos, el de buscar la mesita (¡que no hay!) 1), y el de dejarlo todo en el suelo, 2).
¡¡Arrrrggghhhh!! Me enerva.
Ayer casi compramos una mesita de noche, pero cuando estábamos en la caja para pagar, con el código en mano, se lo entregamos a la Frau cajera, yo sonriendo como una boba, balanceándome de una pierna a la otra, con cara casi de FELICIDAD, cuando la cajera dijo algo en alemán, que no entendí (ni quise entender). El Borja me tradujo: “que no hay más mesitas de noche de estas, tendrás que volver a intentarlo otro día”.
Así que sigo con mi mesita de noche imaginaria, mi cómoda imaginaria y mi estantería imaginaria. ¡Y mi ropa otra vez al suelo!

P.D: Por cierto, tendrían que ver mi supermegabiblioteca imaginaria (mejor no hablamos de mi sala imaginaria de cine).

Mi Barcelona

6 Mar

No siempre viví en Barcelona, pero me siento de allí. De pequeña vivía en un pueblo cercano, luego, nos fuimos a vivir a una isla y hace unos años volví a Barcelona, pero a Barcelona ciudad, que es la mejor ciudad del mundo.
En Barcelona todos nos hacemos barceloneses, como me imagino que en Nueva York uno se hace neoyorquino. Uno no es ya ni de España ni de Cataluña, simplemente es de Barcelona.
La verdad es que cuando me vine a vivir a Baviera, pensé que echaría mucho de menos la preciada ciudad condal, pero lo más duro fue la semana antes de venirme. Toda la tristeza, la nostalgia, la llorera, me vino antes de dejar la ciudad, de despedirme de la gente, de “mis lugares”, sus calles, mi sala de esgrima (vaya un momentazo tristón, con la sala vacía por ser verano, aunque mejor.)
En Barcelona tenía “mis lugares”, “mis rincones”, que había ido haciendo míos a base de descubrirlos… Allí siempre iba a los sitios buscando diferentes rutas, muchas veces caminando, aunque fuera de punta a punta de la ciudad.
Para tomar algo con la gente de esgrima, me encantaba ir al “Bar Tomás”. Dicen que tienen las mejores bravas de Barcelona, aunque a mí no me parecen patatas bravas. Son patatas con alioli y pimentón, pero están riquísimas igualmente. Si me preguntan cuál es mi plato preferido diré: “las tapas”. Pues el Bar Tomás es un buen lugar para disfrutar de “mi comida preferida”.
Para merendar me gustaba ir al “Cup&cake” de la calle Enric Granados (una de mis calles preferidas de toda Barcelona). Tienen unos Cup Cakes buenísimos… Aunque hay otro lugar de Cup cakes en la calle Bisbe Sivilla buenísimo, y no sabría decir cuál de los dos es mejor. Lo que ocurre es que Enric Granados queda siempre mucho más a mano, pero vamos, yo era bien capaz de ir hasta el pie del Tibidabo por un buen Cup cake.
Teníamos otro lugar preferido para las tapas, muy cerquita de las Ramblas, por la parte de arriba y a mano derecha. Nunca supe el nombre (creo que no tiene ni letrero), pero sus tapas están buenísimas y a muy buen precio.
Y ya estando por el Raval, pederse por sus calles es un “lujo”. Puedes acabar comprando pastelitos turcos (muy cerca de las señoras que venden su cuerpo), viendo a los patinadores de delante del Macba, tomando algo en el Carrer Hospital, dejarte llevar en la librería La Central (donde van los más intelectuales de Barcelona), o entrar a curiosear en la tienda del Liceu (es una tienda encantadora).
Y si pasamos al otro lado de las ramblas, entonces hay un lugar de pinchos (tipo vascos) que es una maravilla, y ¡no por estar en la misma plaza de la Catedral es más caro!
Si tienes suerte, quizás encuentres al grupo de la Escola de Gospel y presencies un recital. He tenido la suerte de escucharlos (y verlos) un par de veces.
Por supuesto, las calles del Gótico son totalmente para perderse y encontrar joyas que luego te costará volver a encontrar, como la tienda “Como agua de Mayo”.

Una de las calles a las que ibas a dar paseando por el Gótico, aunque si lo buscabas, nunca lo encontrabas...

Una de las calles a las que ibas a dar paseando por el Gótico, aunque si lo buscabas, nunca lo encontrabas…


Y si te acercas a la Plaça del Pi, tendrás un estupendo paseo para echar la tarde. Cerca, se puede tomar un chocolate en la calle Petrixoll. Y si lo que te apetece es más bien un helado, en una de las calles que desembocan en la Plaça Sant Jaume hay una heladería enorme, de esas en las que te dan a probar sabores antes de que te decidas.
Otra opción para un helado, es ya en el Born. Hay una heladería pequeña en la que si quieres, le echan chocolate caliente a tu helado (por unos 50 céntimos más). A veces simplemente se me antojaba y había que ir hasta allí.
En el Born hay numerosas tiendas de diseño, aunque bastante caras.
Desde allí, habría dos opciones, o dejarse arrastrar hasta la Ciudadela,
Parc de la Ciutadella... No tan grande como el retiro, no tan original como el parc Güell, pero simplemente es encantador.

Parc de la Ciutadella… No tan grande como el retiro, no tan original como el parc Güell, pero simplemente es encantador.

con ese encanto especial (vale, no son los Jardines de Luxemburgo de Paris, pero tampoco está nada mal), o subir hacia la Plaça Sant Pere, a cenarse una señora Piadina como Dios manda. Desde que las descubrí, las prefiero mil veces a las pizzas. Pero han de ser las Piadinas de Santa Piadina, que las hacen con los mejores ingredientes (cebolla caramelizada, Speck, queso Fontina, mmmmmm).
Por allí hay otro lugar de Cup Cakes, no es tan bueno como los dos que he mencionado antes, pero estando en las cercanías, también vale. Y bueno, tienen tartas también muy buenas.
Y volver por todo el Eixample caminando hasta el paseo de Gracia me trae recuerdos de cuando trabajaba por allí, y nunca me daban ganas de coger el metro, por la de calles y edificios señoriales que te encontrabas, totalmente agradable en una tarde de diario. Aunque también me trae recuerdos de la última manifestación a la que fuimos, y justo fuimos a dar al lugar de los disturbios, con lo que acabamos gaseados (creo que poca gente sabe lo que son los gases lacrimógenos. Yo lo sé y es más que desagradable).
Llegaría al gran Paseo de Gracia, que recorrería de abajo arriba, asomándome a los escaparates de las tiendas caras, quizás entrando en Hoss Intropía, seguro en La Casa del libro. No podría dejar de admirar “La casa Batlló” ni “la Pedrera”, que aunque las hayas visto millones de veces, siempre te sorprenden, como si fuera la primera vez.
Pasaría por delante del “Atellier” de mi diseñador. Qué recuerdos…Comprarme el vestido de novia fue uno de los mayores tragos de mi vida, pero también de los momentos más curiosos, divertidos, peculiares, ¿exclusivos?, diferentes de mi vida. Aunque tuvo momentos horribles, ahora lo recuerdo con cariño. Sobre todo a mi gran y definitivo diseñador. Quizás algún día contaré esa historia, que es toda una odisea.
Entre las calles circundantes: Rambla Catalunya, Diagonal, paralelas o perpendiculares, encontraría mis tiendas preferidas como “Maje Paris”, “Comptoir des Cotonniers”, “Sandro”, “Hakei”, o ya me llegaría hasta la Illa, en la que están todas juntas, junto con “Les Petites”, etc…
¡Pero no podría dejar de ir al barrio de Gracia! , eso sí, pasando por la Casa Fuster (una vez fuimos a un concierto de Jazz allí). En Gracia hay miles de restaurantes… En concreto, una crepería en la calle Torrent de l’Olla. Y ¿cómo no? El teatreneu muy cerca, en el que suele haber obras de teatro de improvisación tipo “Improshow”, con las que te partes de la risa (esos chicos son buenísimos).
Por supuesto, no puedo olvidarme de mi cine preferido, el Floridablanca. ¿Cuántas veces habré ido? (casi siempre caminando desde Plaza España). Siempre pasábamos por delante de un bar de empanadillas argentinas que siempre estaba lleno y al que nunca nos había dado por entrar, hasta justo antes de venirnos. ¡Vaya descubrimiento! Tienen empanadillas de casi de todo ¡y están buenísimas! A muy buen precio (normal que siempre estuviera lleno).
Pero también me gustaba ir al cine Icaria (en la Villa Olímpica), sobre todo sola a la sesión matinal de un fin de semana. Alguna vez me encontré compartiendo la sala sólo con dos o tres personas.
Y bajarse del metro en Maria Cristina y encontrarte con aquella pareja de hermanos (eran hermanos porque se parecían mucho), que uno tocaba el violín y otro la guitarra, no tenía precio. ¡Vaya par de talentos!
Muy cerca está el Barrio de Les Corts, uno de mis preferidos por parecer un pueblo en medio de la gran Urbe. La plaza de la Concordia era uno de mis lugares preferidos para sentarse y tomarse algo (aunque casi siempre estaban ocupadas las mesas de todas sus terrazas, normal).
En fin, y pasear por Montjuic, escalar en la Foixarda (aunque ya no está habilitado), ir a una exposición en el Caixaforum, el restaurante Market por Sant Antoni… ¡Hasta Sants tenía sus lugares! Hay una plaza muy agradable entre la estación y Creu Coberta.
Yo pensaba que no tenía morriña, pero alguien me ha hablado un par de cosas de Barcelona y creo que me ha venido toda de golpe. Sniff, sniff…
A los que estéis cerca, ¡disfrutad de Barcelona! Es vuestra, como lo fue mía.
Espero haberos mostrado algún lugar que no conociérais, pues es mi legado.

La chica de moda

4 Mar

Tengo que reconocer que hasta hace una semana no había oído hablar de Jennifer Lawrence. Sólo conocía a la Aniston, la Lopez, la Gardner, la Connelly, la Lowe-Hewitt… Madre mía, ¡cuántas Jennis en Hollywood! ¡Van a gastar el nombre!
La verdad es que estando en Alemania no me entero de mucho, no tenemos televisor, no leo periódicos, no veo las noticias (oh, mein Gott, ¡vivo un poco en una cueva!) . Así que me entero de cosas básicamente por lo que leo en Facebook, por lo que alguien me cuenta o por lo que leo en un Blog. Y claro, ni siquiera sabía que eran los Oscar hasta el mismo Domingo pasado, que alguien lo puso en el citado Facebook.
Al día siguiente, todo eran menciones y elogios para la ya nombrada Jennifer (no la Aniston, ni la Lopez, ni la Gardner, … la Lawrence), que se había ganado un Oscar, vamos…
Así que me dije: “¿Pero quién es esa chica?”. “Si yo antes me sabía practicamente todo del cine”. “¿Qué me está pasando?”. “Es evidente que Fotogramas ya no llega a mí” (un ahorro impresionante de dinero, dicho sea de paso).
Al ver la primera foto, creí que era la chica de “Ella es el chico”

"Ella es el chico": Película bastante chorra para adolescentes... Ya sabemos, la ponen en tele 5 un Domingo por la tarde y todos la vemos...

“Ella es el chico”: Película bastante chorra para adolescentes… Ya sabemos, la ponen en tele 5 un Domingo por la tarde y todos la vemos…

, pero nada más lejos de la realidad. ¡Es la chica de “Winter’s bone”!. Esa película bastante rollera que vimos hará más de un año, porque había que ver, porque había ganado premios en Toronto (ntero).
Winter's bone, peli rollera pero con una impresionante joven actriz, destinada a deslumbrar...

Winter’s bone, peli rollera pero con una impresionante joven actriz, destinada a deslumbrar…

Entonces recordé que sí, que la chica, tan joven ella, había actuado muy bien en esa película.
Entonces me enteré también de que es la chica de “Los juegos del hambre” (película que no había visto, pero me apresuré a ver).
Así que, tras leer varios posts sobre ella, ver dos películas en las que aparece y varias entrevistas, también me he hecho “Fan”.
Con 22 añitos, esta muchacha con cara de pan y camaleónica donde las haya (no parece la misma en ninguna película ni en ninguna foto) ha ganado un Oscar, responde con un desparpajo impresionante a los periodistas, siempre tiene una frase ingeniosa que contestar (por apretada que sea la pregunta) o una cara graciosa que poner.
De entrada, parece una actriz seria (hasta un poco sosa, no me parece que tenga un físico con nada especial o destacable, es bastante normal, vamos, con cara de pan, como decía), pero en cuanto la oyes hablar ¡es una maravilla! ¡Saca un ingenio propio de Buenafuente!
En fin, que se cayó al ir a recoger el premio y cuando los periodistas le preguntaban si lo había hecho a posta, ella contesta “sí, síiiii, claro…”, luego se rie, pone una de sus caras y añade: “En serio, ¿habéis visto mi vestido?”… Luego, pasa Jack Nicolson por detrás (mientras la entrevistan) y le hace un comentario halagador. Ella pone cara de Fan “¡No me lo puedo creer, es Jack Nicholson!” y luego hace bromas de “¿Ves? Me codeo con Jack..”, volviendo a poner sus caras.
En fin, parece totalmente natural, como la vida misma.
Además, por lo visto ha comentado algo de que se niega a adelgazar para un papel, porque no quiere que las chicas jóvenes se reflejen en ella y quieran estar hechas unas sílfides.
En fin, que cada vez que se lee o se oye sobre esta chica, es para mejor y mejor.
Con sólo 22 años, esta chica deslumbra talento, ingenio, frescura y naturalidad, es la amiga que todos querríamos tener y tiene al mundo rendido a sus pies. Espero que no la echen a perder y no la estropeen.