Yo pinto

24 Feb

Esto lo escribí una vez, y por ahi lo he encontrado. Parece pertenecer a otra vida, pero bueno, lo recupero, esperando recuperar también las ganas de pintar, dibujar, volver a coger la mano que tan perdida tengo…Es serio, advierto…En realidad no es un texto, es un cuadro…

YO PINTO

Coloco un nuevo lienzo en mi caballete.
Lo miro mientras se halla esperándome, blanco, puro y fértil. El virginal lienzo, pedazo de tela imprimada, tensada y clavada mediante unas vulgares grapas a un antes vacío bastidor de madera.
Lo asalto con una mezcla de incertidumbre, ansias por corromper su inmaculada presencia, así como un cierto miedo ante lo desconocido, cual antiguo colonizador en tierras por descubrir.
Dejo que mi mente guíe a mi mano y ésta al grafito, mientras bosquejo el inicio de lo que será una larga fecundación.
Me recreo en la línea y el dibujo tranquilamente, como si dispusiera de todo el tiempo del mundo. Me alejo, lo estudio, percibo fallos en la proporción. Borro, paso el paño, y vuelvo con mayor determinación.
Unos simples y apenas perceptibles garabatos comienzan a cuestionar por primera vez el blanco de la superficie, pidiendo a gritos: – ¡¡Mancha!!
Abro el maletín, como si de un magnífico cofre del tesoro se tratara. Está lleno de tubos de colores, pinceles de casi todos los tamaños. Es curioso el hecho de que todavía posea esa capacidad de sorprenderme, cual niño pequeño, ante la amplia gama de utensilios envueltos en llamativos diseños que te permiten desarrollar la creatividad y “pringarte” a gusto.
Ya como adulto, pienso: – ¿no es maravilloso que las marcas de material artístico se denominen “Van Gogh”, “Rembrandt” o “Windsor and Newton”? (me pregunto quién sería éste último).
Cojo la paleta señalada con miles de huellas, que son las marcas de tantos cuadros a sus espaldas…
Entonces comienzo a distribuir los óleos en ella, desde el blanco de cinc hasta el azul de cobalto. Una gama de ocho colores que considero esenciales, entre los que nunca estará el negro, pues es sabido que todo pintor medianamente aceptable ha de ser capaz de obtenerlo a partir de los tres primarios.
Mmmm, ya me viene el olor de la trementina recién vertida en el bote de cristal (en realidad, los pobres utilizamos aguarrás, que viene a ser lo mismo, pero las palabras “esencia de trementina” quedan infinitamente mejor).
Creo que ése es el momento en que tengo menos miedo. Hundo el previamente mojado en trementina pincel, entre los churretes de pintura, noto cómo se impregna, y: “zas”, mi mano roza el pincel contra la tela, con movimientos rápidos.
Me suelto y comienzo a realizar manchas generales, sé que siempre estaré a tiempo de añadir o quitar pintura (el acto de pintar no es tan diferente al de modelar la arcilla).
Voy viendo resultados, lo que me anima a continuar.

Ese marrón ha de ser más rojizo, ahí hay una sombra arrojada que contiene parte del color complementario del objeto en sí. Si añado carmín a ese azul lo oscurezco, con lo que el bla

Óleo sobre lienzo

Óleo sobre lienzo

. Ese naranja destaca poco en contraposición al rojo bermellón que lo limita, creo que le añadiré algo de azul.
Durante toda esta vorágine, me doy cuenta de que han transcurrido varias sesiones y el cuadro ya ha tomado forma. A esas alturas siento cómo me he fundido con la obra, me he implicado de tal manera, que miro y encuentro pintura en el lienzo y en mis manos, en mi pelo y mi mono. Descubro frente al espejo, que mi cara está manchada de verde. Me encanta esa sensación. Soy una persona que necesita percibir el material, vivir plenamente lo que está haciendo. No sería capaz de pintar con guantes de látex en mis manos, no soportaría tanta esterilidad.
A esas alturas, llega el momento crítico, hay algo que no me convence, he de estudiar bien de qué se trata.
La obra iba por buen camino, pero le falta ese punto, ese toque que la hará parecer terminada o no.
Me encuentro en la encrucijada que existe entre dar el “toque maestro”, o tirar por la borda horas y horas de trabajo, por un mal gesto.
Odio ese momento, me gustaría dejar los cuadros así, sin terminar. Además, ¿quién decide cuándo una obra está terminada y cuándo no?, es algo tan relativo…
Me dan ganas de tirar la toalla, y puede transcurrir un día, dos, o incluso más, sin que sea capaz de tocar de nuevo el cuadro.
El óleo se va endureciendo en la paleta, hasta que llega un momento, en que me armo de nuevo de valor, me arriesgo, y meto el pincel con ímpetu.
Quedaba más trabajo del que pensaba, todavía hay que añadir saturación en algunas zonas, luminosidad, volumen en otras.
Cuando me quiero dar cuenta: “Voilá”.
Sonrío…
Ahora sí está terminado.

Stuffen 04.

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6 comentarios to “Yo pinto”

  1. Eve 24 de febrero de 2013 a 22:21 #

    Que bien escribes y describes!! No lo pienses más…..Pinta!!!!!

    • stuffensincliff 24 de febrero de 2013 a 22:23 #

      ¡Gracias! Pero eso no estaba escrito, estaba pintado. 😛 . Sí, pintaré… Bona nit

  2. jromeromart 24 de febrero de 2013 a 23:50 #

    ¿Se puede pintar un texto o escribir un cuadro?
    Pero después de leerte a mí no me cabe duda de que debes pintar.

    • stuffensincliff 25 de febrero de 2013 a 08:40 #

      Yo asi lo creo (que se puede pintar un texto o escribir un cuadro). 🙂 Muchas gracias Javier… A ver si esta tarde me pongo a hacer bocetos (muchos medios no tengo, pero habra que empezar…). Saludos!

  3. Mayte 3 de marzo de 2013 a 22:43 #

    Tu creas magia, belleza, desnudas en colores, lienzos y vibraciones la vida, sabes que siempre admire y admiro tu trabajo como pintora…como mujer que crea, el momento de volver a tus pinceles llegará y entonces volverás a cubrir de hermosura a quienes te conocemos 😉

    Un abrazote preciosa!

    • stuffensincliff 4 de marzo de 2013 a 17:57 #

      ¡¡Muchas gracias Mayte!! Eres muy buena y siempre tienes palabras preciosas. Así da gusto. Quiero que sea verdad, al menos la mitad de lo que dices. Sigo un poco con mi blanco, pero en serio que tarde o temprano me voy a poner (empezando con acuarelas y lápices de colores, para lo que no necesito tanto espacio o un taller). Muchísimas gracias por tus ánimos, tus bellas palabras, por estar ahi. Muakis remuakis. Eres adorable. 🙂

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