Vuelta a la batalla de la mano de Rigoletto

23 Oct

Después de dos días de bajón (o día y medio), vuelvo a estar en pie de guerra, que para eso soy espadista-floretista y no hay que dejarse intimidar ni bajar la guardia, ni en el deporte, ni en la vida.
Ayer me animaron por varios lados y las nubes fueron algo despejadas (las de mi cabeza, porque las del cielo bávaro han decidido instalarse por una temporada).
El día que prometía ser tan malo, se arregló con mi reunión de café- tarta, con mi chica bávara preferida y sus encantadores niños bávaros-americanos. Además tuve el placer de conocer a una persona de la que tanto me habían hablado y a su bebé Janeaustiano (todos los bebes de esa familia que conozco tienen nombres de personajes de Jane Austen, es curioso).
Y que a quien le pique que yo no hable alemán, que se rasque, pero en su propio culo (por cierto, como toda etapa de aprendizaje, creo que tengo una de “caca-culo-pis” y a veces, cuando sé que nadie me entiende, digo con total libertad en medio de una reunión de colegas (alemanes), “tócame el culo”, que nadie se inmuta.)
El caso es que ayer Borja tenía muchas ganas de ir a la ópera (nos habíamos enterado el pasado fin de semana, de que tanto el Domingo como el Lunes representaban la ópera Rigoletto en esta pequeña ciudad bávara, y Borja quería ir, sí o sí). Pues aunque no teníamos entradas, tuvimos suerte. Justo una hora antes de la representación, mi señor esposo llamó a preguntar y le dijeron que habían devuelto dos entradas, nada menos que en cuarta fila y a buen precio, así que les pidió que nos las guardaran.
La ópera estuvo muy bien, la verdad. Ya es la quinta ópera a la que vamos (intentamos ir al menos a las más conocidas, según nuestro humilde y poco entendido criterio) , y es la primera vez que conseguimos ver enteramente las caras y expresiones de los cantantes. El escenario (al igual que el teatro), es pequeño, pero sin desmerecer. La escenografía estaba muy lograda, con mucha sencillez, muy buen atrezzo y un mejor uso de las luces, se conseguía un gran efecto de perspectiva, haciendo que el escenario no resultara tan pequeño y la trama se desenvolviera con naturalidad.
Los actores, para mi gusto cantaron muy bien, con mucha expresividad. Sobre todo la protagonista (representaba el papel de Gilda), que aunque era de procedencia asiática, en cuando comenzaba a cantar, se volvía más italiana que ninguna. La verdad es que en una ópera como Rigoletto, hay muchas oportunidades para lucirse.
El que hacía de Rigoletto (el padre de Gilda) también me encantó. Y bueno, todos los demás lo hicieron igualmente bien.
Decir que en otras óperas que hemos visto, a veces, cuando no cantan los pasajes más conocidos, hay momentos en los que se empiezan a hacer quizás algo pesados. Sin embargo, en Rigoletto, era un constante colorido (tanto musical como visual), muy entretenido y alegre (en su mayoría) y, aunque los pasajes más conocidos no suceden hasta el final, no se echan de menos. Eso sí, el final, lo recibes con una gran ilusión (mezclada con imágenes que te vienen a la cabeza de anuncios de pizzas congeladas baratas, porque la publicidad ha hecho mucho daño a Rigoletto), a la par que con pena, pues como casi todas las óperas, bien, lo que se dice bien, no acaba…

La media de edad del público asistente era como de unos 60 años (¡y eso que estábamos nosotros ahi para bajarla!). Señores/as jóvenes que me leen (no muchos), vayan a la ópera de vez en cuando, que no es tan caro y verán que vale la pena.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: